Diferencia entre ROA y ROE
El ROE mide la eficiencia del capital de los accionistas, mientras que el ROA mide la eficiencia de los activos totales, incluyendo la deuda; la brecha entre ambos la crea el apalancamiento.
Definición de ambos indicadores
El ROE (Return on Equity, Rentabilidad sobre el Patrimonio Neto) es el resultado de dividir el beneficio neto entre el patrimonio neto. Muestra cuánto beneficio genera una empresa con el dinero invertido por los accionistas. El ROA (Return on Assets, Rentabilidad sobre los Activos Totales) es el resultado de dividir el beneficio neto entre los activos totales, y mide la eficiencia con la que el conjunto de los activos, incluyendo los fondos obtenidos mediante deuda, genera beneficios.
La diferencia clave reside en el denominador. Dado que los activos totales son la suma del patrimonio neto y la deuda, el denominador del ROA es siempre mayor o igual que el denominador del ROE. Si una empresa no tuviera deuda alguna, los activos totales y el patrimonio neto serían iguales, y el ROA y el ROE coincidirían. Sin embargo, la mayoría de las empresas en la realidad utilizan deuda, por lo que el ROE suele ser superior al ROA.
Este artículo es una explicación educativa para comprender los principios de estos indicadores.
Cálculo y el papel del apalancamiento
Tomemos como ejemplo una empresa hipotética. Supongamos que el beneficio neto es de $100, el patrimonio neto es de $1,000 y la deuda es de $1,000. Los activos totales son $2,000, por lo que el ROA es 100 ÷ 2,000 = 5%. El ROE sería 100 ÷ 1,000 = 10%. Aunque el beneficio es el mismo, al tener la mitad de deuda, la rentabilidad desde la perspectiva del accionista parece el doble.
El puente que une ambos indicadores es el apalancamiento financiero. El ROE se descompone como 'ROA × (Activos Totales ÷ Patrimonio Neto)'. En el ejemplo anterior, Activos Totales ÷ Patrimonio Neto es 2,000 ÷ 1,000 = 2. Por lo tanto, si multiplicamos el ROA del 5% por 2, obtenemos un ROE del 10%. Si se utiliza más deuda, este multiplicador aumenta y el ROE también se infla.
Por lo tanto, no se puede concluir que una empresa es buena solo por tener un ROE alto. Es necesario distinguir si esa altura proviene de la eficiencia de los activos de su negocio principal (ROA) o si se debe a un uso intensivo de la deuda.
Criterios de interpretación
El nivel adecuado de ROA varía significativamente según el sector. En industrias con una gran inversión en activos, como la manufactura o la aviación, es común que el ROA se mantenga en cifras bajas de un solo dígito, mientras que en sectores con activos ligeros, como el software o la consultoría, puede alcanzar dos dígitos. Por lo tanto, el ROA cobra sentido al compararlo dentro del mismo sector, más que como una cifra absoluta.
El ROE se considera generalmente bueno si es superior al 10-15%, pero este criterio también requiere contexto. Una empresa que logra un ROE alto con poca deuda y otra que logra el mismo ROE con mucha deuda tienen perfiles de riesgo completamente diferentes. Es importante tener el hábito de observar ambos indicadores juntos y verificar la magnitud de la brecha entre el ROE y el ROA.
Una brecha grande es una señal de alta dependencia del apalancamiento. En períodos de auge económico, ese apalancamiento impulsa el ROE, pero en períodos de recesión, el mismo apalancamiento amplifica las pérdidas.
Aplicación práctica
En el mercado coreano, las industrias financieras como la banca, los seguros y los valores operan estructuralmente con una gran cantidad de deuda (depósitos, pasivos de seguros, etc.), por lo que su ROA suele ser bajo, alrededor del 1%. Comparar esto con el ROA de una empresa manufacturera general con el mismo criterio puede llevar a malentendidos. El punto de partida es comprender primero las características del sector y luego comparar empresas del mismo tipo.
El mismo principio se aplica en el mercado estadounidense. Por ejemplo, si una empresa reduce su patrimonio neto mediante la recompra de acciones, el denominador disminuye y el ROE aumenta. Sin embargo, si los activos y los beneficios permanecen inalterados, el ROA no cambia. En este caso, para no confundir el aumento del ROE con una mejora del negocio principal, es necesario verificar también el ROA.
También es útil observar la tendencia de ambos indicadores a lo largo de varios años. Si el ROA mejora y el ROE también sube, es probable que sea el resultado de una mayor eficiencia del negocio principal. Si el ROA se estanca pero el ROE aumenta, podría ser el efecto de un incremento de la deuda.
Trampas y limitaciones
La primera trampa son los beneficios extraordinarios. Si elementos no recurrentes como las ganancias por la venta de activos o las devoluciones de impuestos se incluyen en el beneficio neto, el ROA y el ROE de ese año aumentarán temporalmente. Si no se verifica que el beneficio neto, que es el numerador, proviene de forma constante del negocio principal, ambos indicadores se distorsionarán.
La segunda es cuando el patrimonio neto es muy pequeño o negativo. Si el patrimonio neto se acerca a cero debido a pérdidas acumuladas o a una recompra excesiva de acciones, el ROE puede volverse anormalmente grande o perder su significado. En estas situaciones, el ROA, con su denominador más estable, muestra de manera más honesta la verdadera capacidad de generación de beneficios de la empresa.
En tercer lugar, ambos indicadores son solo medidas de eficiencia pasada y presente basadas en el valor contable, y no informan sobre el crecimiento futuro ni sobre la idoneidad del precio de las acciones. Para el juicio de valoración, es necesario considerar también indicadores de precio de mercado como el PER (Price-to-Earnings Ratio) y el PBR (Price-to-Book Ratio).
Puntos clave
En resumen, el ROA observa la eficiencia del conjunto de los activos, incluyendo la deuda, mientras que el ROE se centra en la eficiencia del capital de los accionistas. La brecha entre ambos es creada por el apalancamiento financiero, y se relacionan mediante la fórmula 'ROE = ROA × (Activos Totales ÷ Patrimonio Neto)'.
En la práctica, se verifican tres aspectos: ¿Se ha comparado el ROA dentro del mismo sector? Si el ROE es alto, ¿se ha distinguido si su origen es la eficiencia del negocio principal o la deuda? ¿El beneficio neto incluye elementos extraordinarios? Al pasar por estas tres preguntas, se pueden interpretar ambos indicadores con mucha menos probabilidad de error.
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