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Rendimiento de bonos vs. Rendimiento de acciones

El rendimiento de los bonos y las acciones difiere en su método de cálculo, volatilidad y sensibilidad económica. Comprender ambos es clave para una visión integral de la asignación de activos.

Redactado y revisado por: el equipo editorial de Margin Call·Publicado: 2026-04-01·Última revisión: 2026-04-28·Unos 4–5 min de lectura

¿Qué miden ambos rendimientos?

El rendimiento de los bonos se refiere a la rentabilidad anualizada que se obtiene al recibir flujos de efectivo fijos (intereses y capital) al precio actual. El rendimiento al vencimiento (YTM), que asume la tenencia hasta el vencimiento, es representativo y relativamente predecible, ya que es una promesa en el momento de la emisión.

El rendimiento de las acciones se determina por la suma de la variación del precio (ganancia de capital) y los dividendos, y las expectativas de ganancias futuras se reflejan en el precio. Mientras que los intereses de los bonos son un derecho contractual, los dividendos y el aumento del precio de las acciones no son una promesa, sino que dependen del rendimiento de la empresa. Este artículo tiene fines educativos para comparar la naturaleza de ambos tipos de activos y no recomienda ninguna acción o compra específica.

¿Cómo se calcula el rendimiento?

En los bonos, el precio y el rendimiento se mueven en direcciones opuestas. Si se compra un bono con un valor nominal de $10,000 y una tasa de cupón del 4% por $9,800, el interés recibido ($400) es fijo, por lo que el rendimiento real será superior al 4% debido al menor precio de compra. Si las tasas de interés del mercado suben, el precio de los bonos existentes baja, y si bajan, el precio sube.

En las acciones, la rentabilidad esperada se puede estimar en función de las ganancias. Si el precio de la acción es de $100 y la ganancia por acción (EPS) es de $5, el PER es de 20 veces, y su inverso, el 'rendimiento de las ganancias' (earnings yield), es del 5%. Este 5% se compara a menudo con el rendimiento al vencimiento de los bonos en la asignación de activos.

Criterios de interpretación: ¿Con qué se compara?

El principal punto de comparación es el rendimiento de los bonos del Tesoro, que conllevan un riesgo mínimo. La diferencia entre el rendimiento de las ganancias de las acciones y el rendimiento de los bonos del Tesoro se conoce comúnmente como la prima de riesgo de las acciones. Por ejemplo, si el rendimiento de las ganancias es del 5% y el bono del Tesoro a 10 años rinde el 3%, la prima es de 2 puntos porcentuales, lo que indica el rendimiento excedente que se espera de las acciones por asumir un riesgo adicional.

Si esta prima se reduce, las acciones parecen caras en comparación con los bonos; si se amplía, parecen relativamente más atractivas. Sin embargo, esta es solo una medida relativa, y debe considerarse que la valoración de una misma acción puede cambiar si el rendimiento de los bonos del Tesoro varía.

En la práctica: El papel en la asignación de activos

Tradicionalmente, los bonos actúan como el 'ancla' de una cartera debido a sus intereses estables y baja volatilidad, mientras que las acciones proporcionan el motor de crecimiento a largo plazo. Una asignación típica es del 60% en acciones y 40% en bonos, y la tendencia de ambos activos a moverse de manera diferente reduce la volatilidad general.

El atractivo relativo de ambos también cambia según el ciclo económico. Durante los períodos de bajada de tipos de interés, los precios de los bonos suelen subir y las acciones también se benefician de la reducción de las tasas de descuento, pero en momentos de alta inflación, ambos pueden verse afectados simultáneamente. Los inversores coreanos que invierten en bonos en wones y acciones estadounidenses deben considerar que las fluctuaciones del tipo de cambio se suman al rendimiento.

Trampas y limitaciones

La comparación del rendimiento de las ganancias se basa en la suposición de que el EPS es estable. Si las ganancias disminuyen debido a una desaceleración económica, el poder de ganancia real se debilita incluso si el PER se mantiene, por lo que una simple comparación numérica puede llevar a malentendidos. En los bonos, si solo se observa el rendimiento aparente, se puede pasar por alto el riesgo; cuanto menor sea la calificación crediticia del emisor, mayor será la tasa de interés ofrecida, precisamente para compensar el riesgo de impago.

Además, los bonos y las acciones no siempre se mueven en direcciones opuestas. En fases de subidas bruscas de tipos de interés, tanto los precios de los bonos como los de las acciones pueden caer simultáneamente, lo que significa que el efecto de diversificación podría no funcionar como se espera. Es necesario adoptar una actitud que no dé por sentado que las correlaciones pasadas se mantendrán en el futuro.

Puntos clave

Primero, el rendimiento de los bonos se mueve en dirección opuesta al precio y se compara con el rendimiento al vencimiento; el rendimiento de las acciones se puede convertir y comparar utilizando el rendimiento de las ganancias (el inverso del PER). Segundo, la prima de riesgo, calculada restando el rendimiento de los bonos del Tesoro al rendimiento de las ganancias de las acciones, sirve para evaluar el atractivo relativo, pero no debe tomarse como una medida absoluta.

Tercero, la razón para combinar ambos activos es diversificar la volatilidad al exponerse a diferentes riesgos, pero este efecto no siempre está garantizado. Es más importante definir primero el propio horizonte de inversión y el nivel de tolerancia al riesgo antes de decidir las proporciones, en lugar de solo comparar números.

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⚠️ Este contenido es información general con fines educativos y no constituye asesoramiento de inversión de Margin Call. Las decisiones de inversión son responsabilidad exclusiva del usuario.